Master chef en Pippiu

Hace unas semanas y coincidiendo con el centro de interés trabajado que era los alimentos, nuestros peques aprendieron un sin fin de cosas nuevas, como conocer las frutas y verduras, diferenciar y experimentar los sabores dulce y salado, los hábitos saludables de alimentación… pero como colofón de esta unidad preparamos un concurso al más estilo Master chef junior. Nuestros participantes fueron las dos clases de 1 a 2 años y de 2 a 3 años. Preparamos todos los ingredientes y comenzó la batalla. Cada clase y sus participantes estuvieron muy atentos a las instrucciones que les daba la profe contando como podían elaborar un riquísimo  bizcocho.

 

Estaban todos expectantes con este nuevo reto, así que con todo listo y preparado solo nos quedaba dar comienzo a la prueba.  Comenzamos  con la clase de los peques de Maria José, lo primero de todo empezarón echando los huevos, y rápido todos querían batirlos, la verdad es que no se les daba nada mal. Despúes fue el turno de el yogur y el azúcar, volviendo a remover. Más tarde añadimos la harina y los polvitos mágicos de la levadura. Cuando ya casi estaba todo listo, nos dimos cuenta que faltaba el aceite, asi que manos a la obra y a añadir la medida de aceite. Volvimos a remover todo y muy orgullosos lo llevamos a la cocina para que Mari nos lo hiciera en el microondas.

Ahora era el turno de la clase de Vanessa, sus niños un poquito más mayores estaban deseosos de mostrarnos sus dotes culinarias y lo magníficos chef que estaban hechos. Comenzaron escuchando todas las indicaciones y tras ello echaron al cuenco los huevos, removieron un poco y añadimos el yogur para poder vaciarlo y tomarlo como medida para echar el azúcar. Este bizcocho tuvo un toque distinto pues se les ocurrió hacerlo con un zumito de naranja recién exprimida. Se la añadimos al bizcocho y volvieron a remover. Después integramos también el aceite, la harina y los polvitos mágicos de la levadura para que crezca mucho este rico bizcocho. Una vez todo bien mezcladito se lo entregamos a nuestra querida cocinera Mari para que nos diera el último toque de gracia horneándolo.

 

Madre mía, que bizcochos tan ricos nos salieron. A cual más estupendo. Ahora llegaba el momento más esperado. Decorar nuestros bizcochos y proceder a la degustación.

Sin duda estaban los dos increíbles, aunque si tenemos que dar premio al mejor, creo que esta vez nos quedamos con el bizcocho de nuestra clase de mayorzotes, pues el toque del zumito de naranja le hizo más esponjoso y rico. Pero lo mejor de todo fue ver las caritas de nuestros peques y como disfrutaron elaborándolo y comiéndolo.

 

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